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viernes, 28 de noviembre de 2008

LA METAFÍSICA REALISTA (NADA QUE VER CON LA BASURA DE COELHO)

Estructura del ser se nos va a dividir entres problemas, la estructura del ser en general; segundo la estructura de la substancia, y en tercer lugar, la estructura de lo que podríamos llamar la realización.
La estructura del ser en general es un problema muy difícil. En un lugar, al principio de la lógica, en el libro de las categorías, hace Aristóteles una acometida con el problema del ser. El quiere encontrar aquellos puntos de vista desde los cuales podemos considerar cualquier ser, el ser en general, y pretende fijarlos conceptualmente.
Los puntos de vista para decir que ese ser es lo que es:
La primera manera de atribuir al sujeto un predicado, le llama Aristóteles, substancia. La cantidad, La cualidad, La relación, El lugar, El tiempo, La acción, La pasión.
Desde el punto de vista lógico las menciona como predicables o predicamentos: son los atributos más generales que se pueden hacer en la formación de juicios. Desde el punto de vista ontológico las considera como las formas elementales de todo ser.
La substancia es para Aristóteles lo que existe; pero no solo lo que existe, sino lo que existe en unidad indisoluble con lo que es, con su esencia, y no sólo con su esencia, sino con sus accidentes,
De modo que la substancia responde primero a la pregunta: ¿Quién es? La respuesta es: la substancia.
La materia y la forma: constituyen una unidad que se llama la substancia, unidad que es absolutamente indivisible, por que si la dividimos deja de ser.
La forma-materia, es la respuesta a que es el ser.
Real y posible la materia no tiene posibilidad más que en tanto en cuanto recibe forma.
Aristóteles llama “acto” al resultado del advenimiento al ser; llama “potencia” a la materia, pero en tanto en cuanto va a ser.
La estructura de la realización en Aristóteles es la teoría de las causas. Distingue de cada cosa cuatro causas: La causa material; es aquello de que están hechas las cosas, la causa formal; aquello que la cosa va ser, la causa eficiente; aquello con lo que esta hecha la cosa y la causa final; el propósito el fin para la cual está hecha la cosa.
Las substancias son, existen, y además de ser y existir son inteligibles; nosotros podemos entenderlas. Son inteligibles porque su ser se descompone en el ser puro y simple existencial y en esencia inteligible, la vieja idea de Platón, que ha descendido del cielo a la tierra, para juntarse con la existencia y dar la substancia.
La teoría del conocimiento es de una sencillez extraordinaria. Refleja esa misma estructura de la substancia. Para Aristóteles conocer significa dos cosas. Formar conceptos y aplicar esos conceptos.
Hasta Aristóteles las tesis fundamentales de todo realismo, diferentes respuestas dadas a la pregunta ¿Qué existe?
1. existen las cosas
2. existen las cosas como inteligibles
3. existe inteligencia, pensamiento, Dios
4. el hombre es una de las cosas que existen.
5. el hombre es inteligente relativamente.
6. el hombre conoce que las cosas son y lo que las cosas son.
7. la actividad suprema del hombre consiste en el conocimiento.

ONTOLOGÍA DE PARMÉNIDES

El pensamiento de Parménides madura, crece, en vigor y en esplendor, conforme va acometiendo la crítica de Heráclito.
Se enfrenta con la solución que Heráclito da al problema metafísico. Analiza esta solución y encuentra que una cosa es y no es al mismo tiempo, puesto que el ser consiste en estar siendo, en fluir en devenir.
Dice Parménides que esto es absurdo, es ininteligible, no hay quien la entienda.
El ser es; el no ser, no es. Y todo lo que sea salirse de eso es descabellado, es lanzarse, precipitarse en la sima del error.
Parménides no solo critica a Heráclito sino que añade una construcción metafísica propia. Parménides de descubrir el principio lógico del pensamiento, que formula en estos términos categóricos y estrictos: El ser es; el no ser, no es.
Este principio que descubre Parménides y que los lógicos actuales llaman principio de identidad, le sirvió de base para su construcción metafísica. Parménides dice: en virtud de ese principio de identidad, en virtud del principio de que el ser es, y el no ser no es, principio que nadie puede negar sin declararse loco. Podemos afirmar, lo primero que el ser es único, pero además podemos afirmar que es eterno. El ser es inmutable no puede cambiar. Por consiguiente no tiene límites por que no está en ninguna parte y es ilimitado. El ser es inmóvil porque moverse de un lugar para estar en otro. Por que esto supone que el lugar donde está es más amplio.
Con ese sentido de coherencia lógica que tienen los niños saca la conclusión: este mundo abigarrado de colores, sabores, de olores, de movimiento, de la multiplicidad de los seres, de su variedad, de su movimiento, todo este mundo sensible, es una apariencia, es una ilusión de nuestros sentidos, una ilusión de nuestra facultad de percibir.
En realidad, el ser es único, inmutable, eterno, ilimitado, inmóvil.
Declara entonces Parménides, resueltamente, que la percepción sensible es ilusoria. Lo que hay en es un mundo sensible y un mundo inteligible.
El mundo sensible es absurdo, porque si lo analizamos bien, tropieza a cada instante con la rígida afirmación racional de la lógica, que es: el ser es, y el no ser no es.
El mundo sensible es ininteligible. Por eso frente al mundo sensible que tocamos, pero que no podemos comprender, coloca Parménides un mundo que no podemos comprender, coloca Parménides un mundo que no vemos, no tocamos, del que no tenemos imaginación ninguna pero que podemos comprender.
Zenón de Elea se propone pulir, una serie de argumentos incontrovertibles que demuestran que el movimiento es impensable; que no podemos racionalmente, pensarlo, por que llegamos a absurdos.
A Platón lo convence Zenón; tanto que en el problema de la metafísica elimina el movimiento del mundo inteligible, y lo deja recluido, como los eleáticos, en el mundo sensible, en el mundo de la apariencia.
La importancia que Parménides tiene para la filosofía actual es que tenemos del ser una concepción estática en vez de tener una concepción dinámica.

¿QUÉ ES LA ONTOLOGÍA?

Ontología significa “teoría del ser”. Las dos grandes divisiones que podemos hacer en la filosofía son la ontología y la gnoseología, la teoría del saber, del conocer.
¿Qué es el ser? La pregunta es incontestable ya que exige una definición del ser. Una definición supone reducir ese algo en un carácter más general, incluir ese algo en un concepto más general todavía que él.
Definir un concepto consiste en incluir este concepto en otro que sea más extenso, si nos proponemos definir al ser, tendremos que tener a mano conceptos que cubran mayor cantidad de ser que el concepto del ser. Pero el concepto de ser en general es el que cubre mayor cantidad de ser. Por consiguiente, no hay otro más extenso, por medio del cual pueda ser definido.
Hegel, acaba por identificar el concepto de ser con el concepto de nada. Del ser no podemos predicar nada, igual que da la nada. Y por otra parte del ser lo podemos predicar todo que equivale exactamente a no poder predicar nada.
Esto nos invita a ya no preguntar que es, sino: ¿Quién es el ser? Esta pregunta tiende, no a definir, sino a señalar el ser, para intuir directamente y sin definición ninguna. Supone pues, la distinción entre el ser, que lo es de verdad, y el ser, que no lo es de verdad.
El ser tiene dos significados: uno, el ser en sí; el otro, el ser en otro.
La palabra ser significa, por una parte, existir, estar ahí. Por otra parte significa tambien consistir, ser esto, ser lo otro.
Las dos preguntas con la que iniciamos este razonamiento, ¿quién es el ser? Y ¿qué es el ser?; aplicadas esas dos preguntas a los dos sentidos del verbo “ser” sustantivado, tenemos: primera pregunta: ¿Qué es existir? Segunda pregunta: ¿Quién existe? Tercera pregunta: ¿Qué es consistir?, y cuarta pregunta: ¿Quién consiste?
¿Qué es existir? Resulta evidente que no puede responderse.
La segunda pregunta ¿Quién existe? A esta pregunta basta responder yo existo, el mundo existe, Dios existe, las cosas existen.
La tercera pregunta ¿Qué es consistir? Puede decirse en qué consiste la consistencia; por que efectivamente, como quiera yo advierto que unas cosas consisten en otras, no todas consisten en la misma.
La cuarta: ¿Quién consiste?, no tiene contestación, puede tener contestación, por que lo único que cabría decir es que no sabemos quién consiste.
¿Quién existe? La metafísica es la encargada de decir quién es el ser.
¿Qué es consistir? Esta constituye la teoría del objeto, la teoría de la objetividad.
La palabra latina que designa cosas, es “res”. Esta respuesta primordial, y primitiva, natural, lleva en la historia de la metafísica el nombre de realismo, de la palabra, “res”. A la pregunta ¿quién existe? Contesta el hombre naturalmente: Existen las cosas -“res”-
Y esta respuesta es el fondo esencial del realismo metafísico.
El realismo empezó desde Lugo en Grecia: y empezó discerniendo entre las cosas. Los griegos fueron los inventores de eso que se llama filosofía.
El más antiguo filósofo griego se llamaba Thales y era de la ciudad de Mileto. Este hombre buscó entre las cosas cuál sería el principio de todas las demás, dictaminó que esta cosa era el agua.
Anaximandro, también creyó que el principio de todas las cosas era algo material; tomó el “apeiron”, algo material pero indeterminado, de ese infinito o indefinido se derivasen las demás cosas.
Anaxímenes, tomó el aire.
Empédocles, inventó la teoría de que eran cuatro las cosas realmente existentes. Los cuatro elementos de Empédocles atravesaron toda la historia del pensamiento griego, entraron de rondón en la física de Aristóteles, llegaron hasta la Edad Media y mueren al principio del Renacimiento.
Pitágoras encuentra el origen en una cosa, pero que no se ve, no es accesible a los sentidos. Esa cosa es el número.
Heráclito encuentra que ninguna de estas contestaciones tiene razón. Proclama entonces, nunca vemos dos veces lo mismo, por próximos que sean los momentos. No hay pues un ser estático de las cosas. (Devenir).
Parménides cambia por completo la faz de la filosofía, la faz del pensamiento metafísico, y empuja el pensamiento filosófico y metafísico por la senda en la cual estamos todavía hoy.